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Competitividad de los buses eléctricos. Una mirada desde la licitación en Bogotá
Edder A Velandia

Última modificación: 17/06/2019

Resumen


En la licitación 2018 para la renovación de flotas troncales de Transmilenio se desarrollaron múltiples debates alrededor de las tecnologías y la viabilidad de los buses eléctricos. Este trabajo hace referencia al proceso y evidencia algunas situaciones que marcaron la realidad sobre los ebuses. En la licitación para 1400 buses de alta capacidad se evidenció la relevancia del tema económico sobre los temas ambientales (cambio climático, emisiones locales y ruido). El componente económico pesaba 1400 puntos sobre 2000 (incluyendo los dos procesos de compra de flota y operación), mientras que el componente ambiental 400 puntos. El proceso se estructuró con tecnologías diésel de referencia y las demás opciones tecnológicas, gas natural y eléctricos, deberían asumir costos por infraestructura de recarga y confiabilidad. Asimismo, las flotas fueron configuradas en tipologías bi-articuladas y articuladas mezcladas en patios, haciendo difícil una oferta competitiva de tecnologías eléctricas. Es importante reconocer que existen buses eléctricos bi-articulados piso bajo y trolebús en Europa, sin embargo, para la fecha de la licitación no existía una referencia de baterías bi-articulado piso alto. Con relación a los resultados de las pruebas realizadas por el eBus articulado BYD (2018) se encontró una eficiencia cercana a 1,4 KWh/km, cifra que permitiría ahorros del 60% en comparación al diésel, aun cuando la electricidad para un 20% de contribución. Además, se estima que los costos de mantenimiento podrían reducirse en cerca del 35% respecto a esta misma tecnología. Otras desventajas de los buses eléctricos se asociaron a los precios de los seguros e impuestos. “A mayor precio del vehículo mayor valor de seguros e impuestos”. Por último, un hecho decisivo para la incorporación de flotas GNV fue la aprobación de los beneficios tributarios, PROURE, beneficio que igualmente beneficiaría a las tecnologías eléctricas. En resumen, los incentivos para el uso de las tecnologías eléctricas no son suficientes, se evidencia desarticulación  de las políticas nacionales y locales, y las presiones económicas continúan siendo decisivas al momento de definir las flotas en los sistemas de transporte público en el país. Solo Medellín da muestras de una voluntad política y línea integral en este sentido.